domingo, 21 de junio de 2015

Pero recuerdo también



Eran mis últimos días; eso suponía. Recuerdo que miraba la llovizna de las siete de la mañana, mientras los otros esperaban la clase de física. Desde ese lugar donde amanecía con un cielo nublado escuché que habías entrado. No me lo esperaba; de pronto el peso suave de tu mano sobre mi hombro y ahora los dos en el salón. Recientemente se descubrió que, para el cerebro, lo que llamamos instante dura aproximadamente tres segundos. Y ahora me encuentro tu sonrisa en un anuncio en la autopista y yo también sonrío. No recuerdo qué me dijiste entonces, que me condujo a salvo de esos días a estos, en los que encuentro misterios en cualquier lugar. 

Un misterio, por definición, es algo que mientras  mejor lo entiendes más te asombra y te intriga. Un misterio suele contener otro, de distinta naturaleza.

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